Era un viernes como otro más, se despedía de sus amigas hasta el lunes. Se puso los cascos y comenzó la música. Mientras subía las escaleras notó un olor que se le hacía familiar. Miró al frente, y le vio apoyado en el árbol. Un sonrisa se le dibujó en la cara como por arte de magia. Era él. No se lo podía creer. La estaba esperando. Algo importante le tenía que decir el chico. De repente fue corriendo hacia ella, la cogió en brazos y la besó como si se fuera a acabar el mundo. Se fueron de la mano, dejando atrás todo... Sólo ellos dos. El mundo era de ellos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario