Fue un 1 de octubre..
La yema de su dedo atraviesa mi piel, un frío extraño recorre mi cuerpo. Me tumba y me besa, los dos perdemos el control, es como si una fuerza sobrehumana se apoderara de nosotros. Sólo estamos el y yo, el resto del mundo no existe, nuestro universo se limita a su habitación, el único lugar donde nos sentimos seguros, el uno en el otro. Y cada día le quiero más, con sus enfados, sus sonrisas, su forma de ser...Joder, que le quiero, le quiero y le quiero.
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